Hoy me ha sorprendido ver que en la lista de teletipos de EFE aparecía una entrevista a
Kurt Gröths, alemán aficionado al flamenco. Me ha llamado la atención que una agencia produjese una entrevista. Yo creía que se limitaban a hacer de canal entre los acontecimientos y los periodistas/ciudadanía.
Sin embargo, cuando unas horas más tarde he buscado en
Google quién era ese tal Gröths, mi sorpresa ha sido mayúscula. Más de las diez primeras entradas que respondían a ese criterio de búsqueda eran un copia-pega de la entrevista en las versiones
online de diarios regionales.
Bastante tenemos ya con los refritos de teletipo que pueblan las páginas de cualquier periódico, como para que ahora también se lancen con las entrevistas. Al preguntar a mi jefa, me ha explicado que era algo relativamente común. Sus palabras exactas han sido: "Bueno, es útil, ahora en agosto viene muy bien". Y no lo dudo, seguro que sí, que va fenomenal, pero me consterna. Me parece, desde mi humilde y aún idealista postura, un pequeño drama para la profesión, la asunción con las manos arriba y los pantalones bajados de que el periodista no está aquí para aportar nada.
Lo explicaba muy bien Enric González en su maravillosa
columna (qué bien que ha vuelto usted, sr. González):
"Yo creo que hay gente dispuesta a pagar por la buena información, sea en papel o en bites. El problema no es la gente, sino la información. Mientras la prensa "de calidad" ofrezca básicamente lo mismo que la gratuita, sea menos rápida y variada que los Twitter y sólo intente distinguirse por la opinión, más vale no intentarlo."