dimarts, 29 de setembre de 2009

¿¿Alice Russell, Os Mutantes??

dijous, 24 de setembre de 2009

dimecres, 23 de setembre de 2009

ODIO TODO

Resarcimiento premenstrual bajo forma de Nestlé con avellanas.

dimarts, 22 de setembre de 2009

First we take Manhattan

La quinta canción de la gira de Leonard Cohen era Everybody knows. Lo supe el viernes, cuando por fin pude resarcirme de la desazón de ver al genio canadiense desplomarse en el escenario en tierras valencianas.

Quitando imperativos temporales por una pura cuestión de salud, el concierto del Palau Sant Jordi le dió doscientas mil vueltas a lo que se pudo atisbar en el Velódromo Luis Puig. Y eso que dicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Pero va a ser que no.

¿Cómo puede ser que contando con una infraestructura de base similar -un pabellón deportivo- se hiciesen dos modelos de evento tan distintos, a años luz uno del otro?

Qué falló en Valencia:

La luz. Los ventanales y claraboyas del pabellón no estaban bien tapados, lo que impidió crear la intimidad necesaria para el concierto (a Cohen hay que verlo reverenciándolo)

El sonido. Malo. Reverberaba y se perdía en la amplitud del complejo deportivo, no sé si por falta de unos equipos lo bastante potentes.

La visión. El escenario, de tamaño reducido, y los seres humanos, de tamaño más reducido aún, eran dificilmente apreciables desde donde yo me encontraba (fila 22, muchísimo más cerca que en Barna). Sin pantallas. Las de Barcelona no eran grandes, pero como escribían hoy en La Vanguardia, suficientes para no pasar la mitad del concierto jugando al veo veo.

El público. Que se puso en pie (todos, los 14.000, lo juro) al salir Cohen a escena, y repitió el gesto varias veces a lo largo del concierto. Que le cantó tímidamente el cumpleaños feliz, que bajó en cascada, en medio de la -agradecida- oscuridad del Sant Jordi a situarse a los pies del escenario. Comparar esos ríos de gente, en el sentido más poético y más literal del término que he tenido la oportunidad de emplear en 22 años, con el público disperso del velódromo y sus gradas medio vacías es tan absurdo como comparar, por ejemplo, Los pilares de la tierra con Rayuela.

El artista. Por supuesto. Ser o no ser. Nunca sabremos si a pesar de todo lo anterior el concierto de Valencia hubiese podido resultar decente. Pero la sensación, comentada cada vez con más gente, es que no hay opción a que nada relacionado con la cultura se haga bien en Valencia. Así que los promotores pueden estar contentos del corte de digestión, porque las valoraciones de ese recital que nunca se celebró no son ninguna incógnita.

divendres, 18 de setembre de 2009

El Salón

Ayer acabé Los girasoles ciegos. Hasta el día siguiente no me dí cuenta de lo bueno que era. Si bien toma algunos de los tópicos de la literatura española (y el cine, y la vida pública), es decir, la guerra civil, posee una sensibilidad que no roza en ningún momento la cursilería.

El libro está compuesto por cuatro partes. Lo extraño es que no tienen continuidad cronológica ni tampoco sustantiva. Uno esperaría al menos un cúmulo de coincidencias, una enrevesada maraña de personajes que se cruzan sin saber que se cruzan. Pero no, la calidad de esta obra radica en que apenas hay cuatro pequeñas conexiones, repartidas desigualmente en los cuatro capítulos, y aún así es capaz de conservar un precioso sentido poético. Supongo que si tuviera que atribuirle un adjetivo sería delicada.

Finiquitada la novela de Alberto Méndez, hoy he empezado Cosmópolis, de Don DeLillo. DeLillo es uno de los autores norteamericanos que tienes que leer. ¿Y quién lo dice? Los suplementos literarios de los diarios, alguna referencia en una columna de opinión, un blog, o una cubierta. También algún autor en una entrevista del dominical de esos mismos periódicos. ¿Y quién lo tiene que leer? Los pequeños gafapasta que abrimos los suplementos literarios de vez en cuando.

Como Chuck Palahniuk, como Bret Easton Ellis, como Ewan McEwan o Martin Amis. Autores modernos que hablan de la decadencia social de países en los que nunca he estado.

¿Twittear?

Spotted: Leonard Cohen desmoronándose en mitad del escenario, sólo media hora después de empezar el concierto.

Esperemos que el "corte de digestión" que aducen los organizadores se le haya pasado el lunes.

dissabte, 12 de setembre de 2009

Reuters denuncia un montaje de 'El Mundo'

Así titulaba El País ayer. Parece que los señores de El Mundo han hecho un cortar pegar la mar de majo para que los del PSOE apareciesen ante su audiencia más rojillos de lo que son. Qué cosas.

Si es cierto, se trata de un hecho realmente grave que espero no esté extendido entre las redacciones de este país. Porque sabemos que el periodismo de diario no siempre se puede ceñir al bonito patrón de "contar historias", pero de ahí a inventárselas hay un trecho importante.

Forma parte del cinismo del periodista querer que las desgracias y truculencias sean lo más grandes posibles. ¿Un accidente sin muertos? ¿La internacional cantada sólo por 3 personas? No hombre no, que 5 queda más soviético.

Que las noticias no se ajusten a lo que uno quiere vender a sus lectores no da derecho a inventárselas. Un pequeño retoque aquí, otro allá... y se parecen a la realidad lo mismo que una portada del Cosmopolitan.

El Potochop invade nuestras vidas.

dijous, 10 de setembre de 2009

Les Correspondances

Un redactor de la SER en Valencia está estudiando "otra cosa" para poder dejárselo. Una redactora de un diario de ámbito estatal -aunque ciertamente de derechas- se presenta compulsivamente a unas prestigiosas becas de comercio exterior para poder irse al extranjero y encima cobrar bien. Otra compañera de ese mismo diario fundó hace dos días su primera empresa. Claro que el capital de la familia siempre ayuda, y si uno echa una ojeada por redacciones varias se dará cuenta de que un número importante de trabajadores de menos de 30 años no necesita el sueldo para vivir o no vive exclusivamente de él .

Sumémosle un ejercicio del periodismo basado en ruedas de prensa y mi condición de Becaria Aparcada™.
Yo cada vez estoy más pesimista con esta profesión. Los niños bien de letras se apuntan a Periodismo, o a Derecho, o a Humanidades. Yo lo intenté con las tres, pero sé que lo que me apasiona en el fondo es abrir un libro, Los girasoles ciegos, por ejemplo, y encontrar lo siguiente:

"Primera derrota: 1939
o
Si el corazón pensara dejaría de latir"


Leer eso y tener la fulminante certeza de que es un homenaje, o una traducción distinta, de la frase que aparece en las primeras páginas del Libro del Desasosiego: "El corazón, si pudiera pensar, se pararía". Un libro que no abro hace más de un año y que slamente he leído a trozos. Yo es que siempre he sido más del estado contemplativo.



Poco más, en breve nos cruzamos por los pasillos de Ca L'Aranyo.



Alba

dijous, 3 de setembre de 2009

Putas de la Rambla

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. Se me van a tirar encima por compartir este editorial.
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