dijous, 23 de juliol de 2009

Oh happy day

Hoy no he salido a rueda de prensa, pero me he quedado en la redacción, he grabado dos mini entrevistas y he hecho como 4 noticias. He locutados 3. Y el jefe me ha dicho, por primera vez, "muy bien". Teniendo en cuenta que nos corrigen poco, y en general hacen pocas apreciaciones sobre nuestro trabajo, me he sentido en una nube durante las seis horas siguientes.

Por otro lado, esta tarde me ha llamado un tipo al que yo había llamado esta mañana para pedirle info, así que se puede decir que también es el primer día que me he llevado trabajo a casa. Miro a mi madre y sé positivamente que vendrán miles. ¿Puede un periodista tener una jornada laboral de 8 horas? Sospecho que, psicologicamente hablando, la respuesta es no.

dissabte, 18 de juliol de 2009

Buenas noches y buena suerte, Mr. Cronkite

Ha muerto Walter Cronkite, el más famoso presentador de telediarios de Estados Unidos. Yo lo he leído en El País. Me ha chocado por quien era, y porque justamente ayer leía en ese mismo diario un artículo del mortadélico director Guillermo Fesser sobre Jesús Hermida, la retransmisión de la llegada del hombre a la Luna, y -oh casualidad- el Sr. Cronkite. Al parecer, Hermida se basó en las claves del estilo del periodista norteamericano para construir su propia manera de presentar. Ralentizó su ritmo, se empleó a fondo en el uso de coletillas, pero no llegó a copiarle la frase de despedida, algo que sí hizo Ernesto Sáenz de Buruaga en los informativos de Antena 3.

Por cierto, la frase del título la conocereis todos, es de Edward Murrow, director y presentador de la cadena CBS, la misma en la que trabajaba Cronkite. Dos periodistas únicos con marca de estilo: Murrow siempre se despedía con la frase "buenas noches y buena suerte", que le hizo famoso y que otros copiaron e imitaron sin pudor alguno.

And that's the way it is.

diumenge, 12 de juliol de 2009

Cada mañana, al llegar a la radio, dedico entre una hora y una hroa y media a repasar los periódicos que hay en la redacción (como buena filial del grupo Planeta, los que más llegan son, por este orden, La Razón, Las Provincias, El mundo y, con un único y lastimero ejemplar, El Levante y El País. )

Es realmente divertido ver cómo enfoca cada diario las cosas, aunque no lo es tanto tener una clase política vergonzosa, pero qué le vamos a hacer. Cuando me doy cuenta de que cada vez hay más columnas de El País dedicadas al circo de Camps y compañía, reflexiono y me digo que quizás no sea tan normal como parecen aquí todos esos despropósitos, que a lo mejor al saltar a la palestra la cosa cambia un poco. Aunque no nos engañemos, tampoco lo pienso con demasiada fe.

Y cada día me pongo más nerviosa antes de locutar, y me atropello y me lío más. Un derecho laboral de los periodistas debería poder ser revisar la prensa desayunando en una terraza en lugar de en el centro de trabajo, Cundiría mucho más, a mi entender.

El lunes llega mi "nueva" jefa, la chica que sustituye al jefe de informativos por vacaciones. Me da un poco de miedo

Ahora me voy a la playa, vivan los domingos.

diumenge, 5 de juliol de 2009

Irán se ha pasado de moda

En apenas dos semanas, el escándalo de las elecciones iraníes se ha silenciado. Hoy apenas, aparecía un discreto artículo en la página 6 de El País (par, oh mon dieu!).

Será que peco de ingenua, pero no lo entiendo. Creía que lo de Irán no importaba sólo por las fotos de mareas humanas. Estaba el fraude electoral, gravísimo, y la impunidad todavía peor. Ahora resuenan las palabras desaparición y torturas, y, sin embargo, parece que ya no interesa. El espacio que le dedican es el de las noticias secundarias. No debería ser así.

Viva Zelaya, Musaví ha muerto.

divendres, 3 de juliol de 2009

1. Camps aduce la importancia de la población en edad escolar como criterio para inclinar de un lado u otro la balanza de la financiación. Resulta cuanto menos curioso. Será -digo yo- para pagar los salarios de los profesores bilingües de EpC, porque lo que son los enseñantes de la Escuela Oficial de Idiomas (EOI), lo tienen claro: A partir del curso que viene, el Ayuntamiento pretende imponer un mínimo de 15 alumnos para poder formar grupo en la EOI, lo que supone que bastantes idiomas (Portugués, ruso, o finlandés) se quedarán presumiblemente sin docencia. O lo que es lo mismo, una docenilla de profes a la cola del paro, y un centenar de personas sin estudiar el idioma que les apetece.

Eso es lo que yo entiendo por valorar la educación. El conseller Alejandro Font de Mora puede estar satisfecho.


2. En otro orden de cosas, cada día me río más. Primero, al leer La Razón, y luego al emprenderla con El Levante. Ojo, que este segundo me parece de calle mucho más imparcial, o, si no eso, bastante más afín a mis ideas. Es impresionante (y muy divertido) comprobar las diferencias en el trato de la información. Pero lo que he sacado de leer El mercantil valenciano cada día son las fantásticas piezas deVíctor Romero. Me gusta tanto como escribe que probablemente le acabe entrevistando antes de que termine el verano, quién sabe para qué.


3. Tardo 15 minutos caminando en llegar hasta mi trabajo. Cada día hago al menos una pieza (hoy, un par y unas llamadas), y luego puedo locutar 4 líneas -de media. Nuestro informativo es en realidad un boletín que dura 10 minutos. Al final, siempre cortan las noticias sobre la marcha, pero da gusto ver cómo funciona una redacción por dentro, e intuyo que aprenderé bastante a lo largo de estos tres meses. Y encima me pagan los taxis.


=P