divendres, 18 de setembre de 2009

El Salón

Ayer acabé Los girasoles ciegos. Hasta el día siguiente no me dí cuenta de lo bueno que era. Si bien toma algunos de los tópicos de la literatura española (y el cine, y la vida pública), es decir, la guerra civil, posee una sensibilidad que no roza en ningún momento la cursilería.

El libro está compuesto por cuatro partes. Lo extraño es que no tienen continuidad cronológica ni tampoco sustantiva. Uno esperaría al menos un cúmulo de coincidencias, una enrevesada maraña de personajes que se cruzan sin saber que se cruzan. Pero no, la calidad de esta obra radica en que apenas hay cuatro pequeñas conexiones, repartidas desigualmente en los cuatro capítulos, y aún así es capaz de conservar un precioso sentido poético. Supongo que si tuviera que atribuirle un adjetivo sería delicada.

Finiquitada la novela de Alberto Méndez, hoy he empezado Cosmópolis, de Don DeLillo. DeLillo es uno de los autores norteamericanos que tienes que leer. ¿Y quién lo dice? Los suplementos literarios de los diarios, alguna referencia en una columna de opinión, un blog, o una cubierta. También algún autor en una entrevista del dominical de esos mismos periódicos. ¿Y quién lo tiene que leer? Los pequeños gafapasta que abrimos los suplementos literarios de vez en cuando.

Como Chuck Palahniuk, como Bret Easton Ellis, como Ewan McEwan o Martin Amis. Autores modernos que hablan de la decadencia social de países en los que nunca he estado.

1 comentari:

  1. Alba calentando motores para convertirse en una GRAN crítica literaria, oh yeah. De todos los que nombras, sólo tengo el gusto de 'conocer' a Palahniuk, del que he leído todo lo que se ha traducido al castellano (aunque la última la dejé a medias). Supongo que si tuviera que atribuirle un adjetivo NO sería delicado.

    ;o)

    Fins aviat.

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