dimecres, 20 de maig de 2009

Pequeña reflexión personal

(Foto sacada de El Pais.es)


Me deja boquiabierta la compostura que es capaz de guardar Camps, incluso en estos momentos, y cuando ya lleva tanto tiempo arrastrando todo este asunto, que por fuerza a de quemarle. Hasta el más inocente y virginal de los políticos acusaría el desgaste de una situación así. Pero Francisco Camps no. Él mantiene esa sonrisa imborrable y ese moreno de paseo en yate.

Ante tamaña incongruencia, uno no puede menos que sospechar. ¿No le faltará a la actitud del presidente de la Generalitat valenciana un poquito de credibilidad? Más que tranquilizarme, a mí la sonrisa cínica de Camps me inquieta.

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